Travesía Lliber-Pedreguer


Travesía Lliber-Pedreger

 

Salimos de Alicante a las 8:20 desde la playa Postiguet en Autobús. Allí me encontré con la montañera Amparo  Hacía poco tiempo que había amanecido. Hicimos escala en El Campello, Benidorm hasta que enfilamos la CV.745. Al llegar a Lliber el conductor nos ofreció una destreza de habilidades y sangre fría en medio del pueblo ya que el autobús no pasaba por la carretera debido a su estrechez. Con la ayuda de un policía municipal salió del embrollo. Se podían ver las marcas de otros coches en las paredes. Paramos allí y tomamos algo en el bar. Éramos unos 41. Se ve que con esto de pasar las fiestas la gente se apunta más para perder kilos.

 

Íbamos a ver la fuente d´Áixa. Sebas nos contó la anécdota por el micrófono del autobús por que se llamaba así. Este es el nombre de mujer de Mahoma. Pasamos por un pequeño riachuelo por un improvisado puente de piedras. Una caminanta que llevaba dos bastones produjo un poco de fila y cuando estaba llegando se metió por el agua pues no podía aguantar las quejas de los que iban detrás de la cola.

 

Hicimos una pequeña parada y yo hablé con mi amigo escocés Nelson. Degusté algunos frutos secos. El lugar era bello. Retomamos la marcha hasta llegar a la fuente. Había ranas. Ese es un indicativo que el agua no está contaminado. También peces pequeños. Nos contaron que en verano se murieron casi todos por la sequía. Cuando nos marchamos vino una familia             que quería pescar algunos con una red. Tal como dicen en El País Vasco quisquillera.

 

Proseguimos el camino y paramos a comer en las ruinas de una casa. Al fondo se podía ver el mar. Estuve hablado con una pareja de Holandeses. Solían pasar una semana en Benidorm pero este año iban a coger una rulot e iban a viajar por España. Me hablaba de cuarenta días. Estuve hablado con el marido de medio ambiente. Él me comentó que habíamos mejorado respecto a otros tiempos pues antes se podía ver los electrodomésticos tirados por  el campo. Yo le comenté que la política aquí ha cambiado. Ahora teníamos que pagar impuestos locales. Me comentó que siempre se producen los cambios por los impuestos.

 

Continuamos la marcha y ya veíamos  Pedreguer. Antes de llegar estuvimos hablando de los pájaros. Mas concretamente de las ninfas. Yo le comenté a una montañera de Benidorm que había comprado una pajarera en Navidades para que críen.  Llegamos al centro y allí me tomé una Coca-Cola. Le comente a Nelson que tal se lo había pasado y me dijo que no muy bien. Me preguntó por otro montañero, si sabía algo de él. También me enseñó unas fotos que había sacado de la Iglesia.

 

A la vuelta me volví a sentar con la alemana que había conocido a la ida. Estuvimos hablando de su país. Me dijo que en Navidades había estado en Madrid. Hablamos del racismo. Parece ser  que su hijo cuando estaba en Holanda le pararon. Le comenté la anécdota del Ejido que me preguntaron unos amigos alemanes. Hemos pasado de ser un pueblo de emigrantes a recibir emigrantes. Ella se sentía molesta con la gente de aquí pues al ver que es de fuera la persiguen.

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